La manera correcta de seguir el Ramadán

El mes sagrado del Ramadán empieza hoy y con él las largas horas de ayuno por parte de cientos de millones de musulmanes. El ayuno se extiende durante todo el mes lunar en el que los musulmanes creen que el Corán fue revelado al profeta Mahoma, y es uno de los cinco pilares del Islam. De esta forma, los musulmanes muestran su devoción a Dios, y, según algunos, entienden el sufrimiento de aquellos que no tienen más alternativa que sobrevivir sin alimentos.

El ayuno durante el Ramadán no es fácil. Desde el amanecer hasta la puesta del sol se supone que los musulmanes no deben comer, beber o fumar, y deben abstenerse de tener relaciones sexuales. Durante horas, sueñan con un sorbo de agua o un bocado de pan. Luego viene el iftar, que significa "desayuno", pero que consiste a menudo en una gran cena con la familia y los amigos. Luego vienen unas pocas horas en las que son libres de la privación, hasta el amanecer, cuando comienza el ayuno del día siguiente.

Los musulmanes de todo el mundo siguen esta práctica de 1.400 años de antigüedad, desde los desiertos de la Península Arábiga, donde se originó, hasta Escandinavia, donde la latitud ha obligado a algunos eruditos a emitir fatuas para dar cabida a la prescripción del Corán según la cual se debe ayunar desde el amanecer hasta el anochecer.

Pero independientemente de dónde se encuentren, los musulmanes deberían ser capaces de ayunar de acuerdo con los dictados de su conciencia. Por desgracia, algunos gobiernos autoritarios violan esta libertad fundamental. Algunos prohiben el ayuno del Ramadán, mientras que otros lo imponen.

El primer problema es grave en China, especialmente en la región noroccidental de Xinjiang, que está densamente poblada por uigures, un pueblo musulmán de origen turco. En los últimos años, el gobierno comunista ha prohibido a los funcionarios públicos, estudiantes y profesores ayunar. El gobierno ha dicho que establece la prohibición por razones de salud y asegura que se enfrenta a las amenazas de los extremistas musulmanes. Sin embargo, la prohibición sólo consigue que los uigures se sientan perseguidos y alejados de su gobierno, ayudando, en todo caso, al pequeño grupo de extremistas que se encuentran entre ellos y que llaman a la resistencia armada.

En el otro lado de la moneda autoritaria, varios gobiernos musulmanes, desde Arabia Saudita y los estados del Golfo Pérsico hasta Irán y Pakistán, imponen el ayuno del Ramadán por ley. Bajo estas reglas, comer o beber en público durante el mes sagrado puede significar la deportación, una multa o incluso la cárcel. En muchos otros países, incluso si el ayuno no se aplica por ley, es impuesto por la presión social. Así que la gente - tanto de las minorías religiosas como los musulmanes que eligen no ayunar - deben simular que lo están haciendo, aunque no sea así.

Este autoritarismo religioso no tiene sentido y es contraproducente. El ayuno durante el Ramadán es un acto de alabanza destinado a Dios. Es significativo sólo cuando está impulsado por una verdadera voluntad de obedecer los mandamientos de Dios - no las leyes del estado o la vigilancia de la sociedad. Esta última no alimenta la verdadera piedad, sólo alimenta la falsedad y la hipocresía. Es por eso que el Corán dice que no debería haber "coacción en la religión" -  ni coacción a la hora de ayunar, tampoco.

Además, de acuerdo con la jurisprudencia islámica, no todo el mundo debe ayunar. Los no musulmanes no están obligados en absoluto. Incluso entre los musulmanes, el Corán exime a aquellos "que están enfermos, o de viaje." Incluso exime a los "que pueden ayunar sólo con extrema dificultad", y les pide que alimenten a una persona necesitada en su lugar. "Dios quiere tu bienestar, no tu sufrimiento," dice la Escritura.

Sin embargo, muchos musulmanes eligen el sufrimiento. Durante el Ramadán del año pasado, más de mil personas murieron en Pakistán por deshidratación bajo calor extremo, a pesar de las peticiones de algunos clérigos más flexibles para cesar el ayuno. Incluso aquellos que sí decidieron renunciar al ayuno porque estaban en peligro podían beber agua sólo en privado debido a la presión social a la que se enfrentaban - un gran problema para las personas que vivían en la calle.

Incluso los clérigos musulmanes más rígidos aceptan que no todo el mundo está obligado a ayunar durante el Ramadán. Sin embargo, muchos aún apoyan las leyes que prohíben comer y beber en público con el fin de respetar el mes sagrado y las personas que lo siguen. Ellos deberían reconsiderar, sin embargo, si realmente están respetando el Islam mediante la imposición de sus prácticas. ¿Nosotros, musulmanes, nos sentiríamos respetados si los demás impusieran sus prohibiciones sobre nosotros? ¿Deberían los musulmanes de la India dejar de comer carne de vacuno porque ofender la sensibilidad de los hindúes, tal y como un alto miembro del partido gobernante Bharatiya Janata argumentó el año pasado? ¿Deberían los uigures respetar la aversión del Partido Comunista de China hacia las "supersticiones" y dejar de practicar su fe?

El respeto es un rasgo admirable, pero no puede ser impuesto por la ley. Asimismo, no debería ser la base para dictar las normas de la mayoría sobre las minorías o individuos.

¿Cuál es el enfoque musulmán hacia el Ramadán? Mi ciudad, Estambul, ofrece un buen modelo. Aquí, no hay leyes que rigen el Ramadán. Muchas personas deciden ayunar, muchas personas deciden no ayunar. Este último grupo puede disfrutar de restaurantes y cafés durante el día, y algunos incluso disfrutar de bares por la noche, a pesar de que la ley islámica prohíbe el alcohol. Los devotos, por su parte, ayunan por la razón correcta: el gobierno no les obliga a pasar sed y hambre. Ellos deciden hacerlo libremente por su sincera fe en Dios.

 Imagen:Jing Wei

Mustafa Akyol es el autor de "El Islam sin extremos: un caso musulmán por la libertad", y colaborador como columnista de opinión.

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